Por Fernando Flores Cruz
La Nueva Escuela Mexicana (NEM); es un sueño que transformaría la educación en México a una fantasía épica. Sin embargo, el camino hacia su implementación ha sido una pesadilla logística, pues es una reforma que se aplaude así mismo, se considera la última panacea para salir de la mediocridad y sigue siendo la demagogia que cada sexenio manejan los gobernantes. La NEM presume de grandezas y se tropieza con su misma sombra ante la falta de una planeación estratégica. En las aulas no hay libros, no hay formación de docentes, no hay presupuesto para los proyectos y las condiciones de los salones a cada día están más deterioradas.
Más demagogia que acciones
La NEM busca desarrollar el humanismo para fomentar el pensamiento crítico de las y los estudiantes y resolver los problemas actuales. Pero, ¿Cómo puede el estudiante resolver los problemas que ni el mismo gobierno ha podido resolver?, Sabemos que el automóvil no se mueve sin gasolina; qué los molinos que protagonizaron la batalla con Don Quijote no se mueven sin el viento. Entonces, ¿Cómo se pueden resolver los problemas sin presupuesto?
La NEM se anuncia con propagandas espectaculares en los medios masivos de comunicación. Pero, cabe aclarar que los planes y programas son muy bastos que terminan confundiendo a los estudiantes. Por otra parte, obliga a los maestros a realizar maravillas para resolver planes que ni la misma NEM no tiene claro.
Evaluar sin evaluar
La NEM propone evaluar únicamente el proceso de aprendizaje dentro de las aulas, pero nulifica la evaluación objetiva. ¿Cómo puede el estudiante saber con exactitud que está a la altura de otros estudiantes en México o en el mundo? Si evaluar es determinar la calidad de aprendizaje con respecto a un patrón con la intención de hacer un análisis y tomar decisiones para mejorar. Ahora, tal parece que exigir está prohibido, hoy únicamente se debe adivinar si una escuela avanza o retrocede. Porque para la NEM, la evaluación no es importante, pues en la actualidad es más importante el populismo para quedar bien ante los ojos de todos que afrontar y resolver los problemas más profundos de la educación en México.
Criticar sin criticar
La NEM pregona la formación de estudiantes críticos, pero no permite que se critique la reforma educativa, considera a todas y a todos quienes levantan la voz como adversarios políticos. En las mañaneras se dice lo contrario y no se informa al pueblo que en el año 2015 la educación recibió el mayor subsidio, mientras que en el año 2026 hay un recorte presupuestal a la educación media superior y superior. No hay financiamiento para la investigación y de ¿Qué calidad se puede presumir? Faltan más acciones. Hoy me pregunto, ¿Por qué en el extranjero la educación superior no es válida? Si, lo mismo hace un migrante sin estudios que un migrante que haya concluido su educación superior en México. Faltan acciones concretas y no presunción de una NEM que se inclina en adoctrinar a estudiantes con pensamientos históricos, filosóficos y políticos.
Conclusión
La NEM pudo haber sido el faro indomable que rompiera las viejas sombras que encadenan a la educación en México. Pero prefirió ser un desfile de palabras bonitas y vacías sin cimientos sólidos. La educación no se puede transformar con slogans, sin respeto al magisterio, sin planeaciones y sin presupuestos. México está cansado de las reformas que prometen un futuro brillante mientras condenan a nuestros jóvenes al rezago. No nacimos para laboratorio político ni botín propagandístico, nacimos para crecer, aprender y romper límites.